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martes, mayo 13

LUCKY NUMBER: SE7EN (o "SINNER, PLEASE")

Porque la tentación es dulce, pero a diferencia de la venganza, se disfruta más estando tibia, palpitante…

IRA:
La que trato de desatarte, la que apagas en mi espalda, la que te despierto, la que necesito, la que dejas impresa en los muslos, en el cuello, en la espalda. La que sangra y escurre deliciosa. La que siento cuando no te veo...

PEREZA:
Cuando quedo exhausto, obnubilado con tu sola presencia, exprimido, bajo los pesados terciopelos y la seda. Cansado, más nunca harto de admirarte, de adivinarte. Cuando despierto extasiado a la una de la tarde...

GULA:
De saborearte, de morderte, de lamerte, de probarte. De fresa con chocolate, de granada roja y madura. De llenarme de tu néctar, de embriagarme de tu aroma y de perderme para siempre en la esencia de tus labios…
AVARICIA:
La que me invade al desearte, al quererte más y más cerca, más y más tiempo, más y más dentro. Al quererte toda, completa, absoluta. Desde la voluptuosidad de tu negrísimo cabello hasta la palidez tímida de tus pies…
SOBERBIA:
Al sentirme tu dueño, pero disfrutando de ser tu esclavo. Al saber que hay otros, que hay otras, pero creer que soy el más importante. Al hacerme creer el rey del cosmos cuando soy una ridícula parte del Universo…
ENVIDIA:
Del encaje, del satín, del cuero y de las sedas que se infiltran en tu piel, que se impregnan de tu ser, de las calles que has andado, de tus cosas porque están cerca de ti, de lo que miras porque me roba el misterio de tus ojos…
LUJURIA:
¿Acaso hace falta decir más?


Fuck! Que fue eso??

jueves, mayo 8

CRÓNICA DE UN ESCARCEO ONOMATOPÉYICO POST-ONIRICO MASOQUISTA CASI ARRUINADO

"...iba flotando sobre un campo de fresas para siempre, aunque la verdad es que no iba flotando, sino que me sostenía en cuatro elefantes que se posaban sobre una tortuga descomunal que cantaba canciones de La Sonora Santanera y de Coldplay. Venía de recoger mi premio Nobel de la Paz, Literatura y Medicina que me había entregado una rana dardo gigante vestida con un traje típico de Marruecos. En el evento estuvieron presentes los esqueletos de Napoleón y Juan Pablo II que apenas se estaba descomponiendo. Estaban también Paquita la del barrio y Betsy Pecanins y John Lennon y Don Francisco. De regreso cuando pasé por mi casa, vi al diablo tendiendo ropa Prada en la azotea. Por el camino me encontré un hipopótamo que fumaba cigarros paraguayos sobre un nenúfar y un tragafuegos en zancos. De repente, de entre un grupo de cerezos salió Yadhira Carrillo, y mientras se acercaba a mí, se transmutaba en Azela Robinson, en Catherine Zeta Jones y en Amy la asiática que sale en Futurama. Luego estábamos en una habitación roja en la que había guacamayas rojas y del techo pendían paletas Tutsi Pop rojas. Amy, que ya había pasado por otras dos Amys (Winehouse y Lee), Monica Bellucci, Jennifer Conelly, y Margaret Tatcher, ahora era una Gatúbela, pero cuando la hacía Michelle Pfeiffer. Me empujó sobre la cama y yo caí cuan largo soy en la king size con un colchón, que aunque no podía verlo, estaba seguro que era de plumas de dodo. La cama se hizo inmensa, y la Gatúbela parada al pie de la cama se encontraba lejísimos. Se convirtió en Campanita, el hada de Peter Pan y revoloteó hasta posarse entre mis rodillas. Una vez ahí, empezó a caminar hacia mi cara poco a poco aunque más que un hada parecía un duendecillo siniestro. Al llegar un poco más abajo de mi ombligo se detuvo y entonces pude verle de cerca. Era un troll de esos de plástico con cabello fosforescente y ojitos diminutos y brillantes. Me dio miedo. El troll empezó a crecer y a crecer y me apachurraba la panza. Las guacamayas huyeron gritando pero sin decir nada, sólo haciendo ruido escandaloso de guacamaya. El troll llegaba al techo y se inclinaba sobre mí riendo maliciosamente. Cada vez era más grande y sentía que me oprimía las tripas. Era tan grande que parecía que iba a estallar. De repente vomitó sobre mi cara y mostró una sonrisa de dientes podridos y afilados…"



Despierto sobresaltado, y al abrir los ojos, lo primero que encuentro frente a mi rostro es la cabeza de Gatúbela…


¡¡¡Merga!!!


E inmediatamente después:


¡¡Zock!!


Puñetazo más instintivo que premeditado a la maligna enmascarada en látex (u otro plástico negro, tal vez pedazos de bolsas Costalitos para la basura).


Cae de la cama y aprovecho para medio levantarme. La Gatúbela, con un corsé negro y ligueros negros y medias negras y botas negras de plataforma hasta las rodillas se levanta y me planta sonora bofetada que hace que salpique de baba espesa producto del sueño la pared vecina.


¡¡Slap!!




¡¡¿Qué te pasa, idiota?!!


¡Perdóname, mi amor!... Es que estaba soñando que…


¡Chinga tu madre! Eso me pasa por andar de pendeja… ahí ando de babosa comprando el traje… van a pensar que soy una puta degenerada… (estalla en llanto mientras se limpia el hilito de sangre de la boca)


Es que, preciosa, me despertaste de un sueño horrible y además me asustaste…


Mi voz se aleja porque voy a la cocina a buscar hielo para ponerlo sobre el madrazo. Sólo encuentro un t-bone congelado…



Ya sabes que si me gusta jugar a la chica mala y al esclavo y todo eso pero es que estaba dormido y…


Regreso todavía balbuceando excusas lelas mientras le pongo el bistec en el labio que empieza a hincharse…


Yo ya quisiera que un día me despertaras así… (sollozo) Pero no, (suspiro) si yo no hago las cosas a ti no se te ocurre nada… (sorbida de moco)



La abrazo y aprieto su cabeza en mi pecho terriblemente avergonzado…



(suspiro, sollozo, sorbida de moco, sollozo, sollozo, suspiro)



Perdóname, chiquita… perdóname. De veras lo siento…



(sollozo, sorbida de moco, sorbida de moco)



Se suelta enérgicamente…





¡¡Slap!! ¡¡Slap!!




Otra bofetada, esta vez con t-bonazo incluído...



¡¡Regresa a la cama, inútil!!



Pero… ¿Ya no te duele?



Me sobo la barba desconcertado...




¡¡Métete a la cama!! ¡¡Obedece!!


El látigo que viene incluido con el disfraz surca el aire de la habitación…



¡¡whuaa, tss!!




Se impacta en mi muslo izquierdo…



¡Ay! ¡Ya voy, ya voy!



¡Cállate! Ahora vas a ver quien lastima a quien…



Me dice mientras me ata las manos a la cabecera...



De verdad, yo ya quisiera que todos los días me despertaran así...








Para más historias de erotismo heterodoxo, no deje de consultar la prosaica prosa de El Libro Vakero...